Un día
raro. Extraño.
Un día
de esos en los que todo sale… ¿del revés?
Una
historia inacabada.
Un
final inesperado.
Una
cita no acordada.
Un adiós
sobre el armario.
Recuerdos
que hace tiempo quedaron secando
las
lágrimas que derramamos.
Ahora
sólo queda sal y una pizca de ilusión.
Pero
sigo en este día raro. Extraño.
Mañanas
grises de nubes bajas.
Cafés “cortado”
en esperas largas.
Pasos
en balde.
Documentos.
Firmas. Lastres.
Música
y escaparates que reflejan mi mirada.
Y no me
encuentro.
Hoy no.
Porque
es un día raro. Extraño
Demasiado
interrogante que leer entre líneas.
Demasiadas
líneas no escritas.
Tinta
seca manchando las cartas que no se llegaron a enviar.
Granizo
en mi cabeza.
Decisiones
esperando ser encontradas
y un
sueño en indeciso balanceo.
Ahora
sí. Ahora no.
Mas parece que acaba.
Se echa
el telón y se apagan las luces dando paso a una última balada
dedicada a un día raro. Extraño.
