Miré hacia arriba y los observé. Allí, en lo alto, formando
figuras en el cielo y bailando con las nubes como si de una celebración se
tratase. Y…¿qué era, sino una celebración? Las hojas de los árboles querían
bailar con ellos y el roce de unos cuerpos con otros se transformaba en la melodía
que daba banda sonora a aquel espectáculo. El Sol, que también observaba desde
lejos aquel conjunto de movimientos gráciles, ligeros y veloces, comenzaba a
dar paso a la Luna, celosa de aquella visión, y se escondía por el horizonte
otorgando al cielo un suave brillo anaranjado que no hacía sino complementar la
escena. Todo en conjunto era capaz de dejar sin palabras hasta al más experto
orador y al diccionario más completo. Y allí me encontraba yo. Observando el cielo, sentado en un banco,
perdido entre alas.
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miércoles, 17 de julio de 2013
miércoles, 24 de abril de 2013
Con la cabeza en las nubes
Soy un hombre de las nubes.
De tan alto mundo vengo,
que mi mente en las alturas queda
mientras el cuerpo en tierra mantengo.
El cuerpo, mi coraza.
Una armadura temporal
desgastada por el tiempo.
Es un reflejo a liberar.
Mas yo vivo al otro lado,
lejos de la humanidad.
Si miras hacia arriba
tras las nubes suelo estar.
Sobre el viento cabalgando,
lanzando ideas al cielo.
Las coloco una a una
Cual estrella en firmamento.
Vuelo al sol sin miedo alguno
de quemarme con su aliento,
pues su luz hace de guía
mientras calma mi tormento.
Y en las noches de tinieblas
es Selene quien me acuna.
Bella reina de los cielos.
Ella vence mi amargura.
Y mientras mis pies me llevan
sobre un mundo terrenal,
paso a paso en un camino
hacia irremediable final.
Mi alma y mi pensamiento
no se dejarán atar
en esta tierra en que caído,
bajo este ser material.
Seguiré soñando despierto.
Seguiré soñando hasta el fin.
Seguiré soñando que vivo.
Que vivir sin soñar es morir.
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